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Por: R贸mulo Jes煤s Leanderas Rodr铆guez

El f煤tbol, ese "estado de 谩nimo" que dir铆a Valdano, ha mutado en Arequipa de una pasi贸n de fecha a fecha a una hoguera inquisidora. Lo vivido en S谩bado de Gloria en la UNSA no fue solo una derrota deportiva; fue el colapso de una expectativa que se vendi贸 como "el nuevo amanecer" tras la era de Juan Reynoso. El 1-3 ante Cusco FC, con un gol a los diez segundos y otro a los tres minutos, no solo desnud贸 falencias t谩cticas en el debut de Miguel Rondelli; activ贸 el mecanismo m谩s primario del hincha: la b煤squeda del "Judas" para la quema p煤blica.
Desde una perspectiva psicol贸gica, la reacci贸n de la hinchada es de manual. Ante la frustraci贸n de un proyecto que no arranca, el cerebro del seguidor no busca diagn贸sticos; busca culpables. Hoy, los nombres de Ricardo Bettocchi y Edgar Villamar铆n encabezan esa lista de proscritos. El hincha, en su leg铆timo dolor por el escudo, practica una suerte de "indefensi贸n aprendida": como siente que no tiene control sobre lo que pasa en la cancha, intenta ejercer poder en la tribuna y en las redes sociales, exigiendo renuncias como si de una purga pol铆tica se tratara.
Sin embargo, aqu铆 es donde la sociolog铆a del f煤tbol choca frontalmente con la realidad corporativa del club. Para Jader Rizqallah, el hombre detr谩s del capital, el FBC Melgar no es solo un sentimiento regional; es un activo patrimonial que se gestiona desde el pragmatismo. Mientras el hincha en Arequipa grita por una "limpieza", en las oficinas de Lima se eval煤an m茅tricas de estabilidad financiera, procesos a largo plazo y lealtades institucionales. Rizqallah, con esa tenacidad propia de su formaci贸n empresarial, dif铆cilmente ceder谩 ante el "ruido" digital. Para un estratega de su perfil, despedir a su plana mayor en medio de una crisis de resultados ser铆a percibido como un signo de debilidad, no de soluci贸n.
¿Estar铆a tranquila la ciudad si renuncian Bettocchi y Villamar铆n? Posiblemente, pero ser铆a una paz de "luna de miel". El andar por el periodismo deportivo nos ha ense帽ado que el 茅xito pasado —como aquellas semifinales continentales o la solvencia econ贸mica actual— no compra cr茅dito eterno en el coraz贸n del fan谩tico. El hincha quiere el 茅xito hoy, ahora, en el siguiente minuto.
La paradoja es cruel: Melgar ha logrado la estabilidad institucional que siempre so帽贸, pero parece haber perdido esa "conexi贸n emocional" que lo hac铆a el equipo del pueblo. Hoy, el club se gestiona como una corporaci贸n moderna donde los resultados mandan y la opini贸n del "cliente" es secundaria a la rentabilidad del proyecto.
La verdadera pregunta que debemos hacernos es: ¿Se puede gestionar la pasi贸n con la misma frialdad con la que se maneja una auditor铆a? El pr贸ximo partido ante Sport Boys no ser谩 solo una disputa por tres puntos; ser谩 el term贸metro que determine si el "Pared贸n" logra derribar la estructura de confianza de Rizqallah o si la administraci贸n sobrevive a otra semana de asedio. Al final, en este ajedrez de intereses, la 煤nica verdad irrefutable es que, mientras la pelota no entre, la hoguera seguir谩 encendida.

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